martes, 31 de agosto de 2010

Bajo el diáfano y ardiente sol de Atacama, el en valle y laderas del pueblo de san Félix, crecen y maduran las uvas pisqueras hasta obtener su óptimo grado de dulzura. Luego de la vendimia y posterior a la fermentación natural, se destila artesanalmente en un centenario alambique de cobre, pleno de aromas, que se enriquece con el tiempo en contacto con la noble madera de roble americano, hasta que con los años le otorgan el sabor y color que hacen de Horcón Quemado un pisco diferente y sin igual.

Nuestra Historia


La Historia de Horcón Quemado Comienza en 1909 cuando luego de atravesar el Atlántico, llega  a Buenos Aires proveniente de Mallorca, España, don Bartolomé Mulet Martorell con Antonia su mujer. Atraviesan en tren el continente hasta Valparaíso y luego en barco arriban a Coquimbo. Se establecen en el Valle del Carmen, al interior de Vallenar. En el pueblo de San Félix adquieren tierras para el cultivo de vides y un viejo alambique francés, con doble torreón de destilación, el que continúa funcionando hasta hoy. En medida de esta tradición familiar nace y crece aprendiendo el oficio, Francisco Mulet, quien llega a ser maestro destilador de Horcón Quemado, portador del legado artesanal de sus ancestros y del saber hacer: un aroma, un color, un añejo bouquet.
Este maestro transmite su oficio a su sucesor, quien toma en sus manos la misión de conservar en el tiempo,con celo y orgullo, este viejo legado, para placer de los paladares.